La mirada se queda en esas estrellas con celo,
sigo enredado en la costura de tu vestido,
en las noches envenenados en ese beso acídulo,
nos diseñamos un plan mas allá que es perpetuo.
Por interminable que resulte el desvelo,
cierro los ojos y esta ese zumbido,
las palabras que nos llenaron de anhelo,
las que nunca me dejaron rendido.
Por mi alma que repite los versos que escribo,
por los ojos hermosos detrás de ese velo,
el aroma en tu cuello que siempre percibo,
y la vida trazada que emana hacia el cielo.
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