viernes, 16 de abril de 2010

Quien puede saber donde te escondes...
Entre los interminables vientos, hojas verdes de amuletos, las argollas de tus oídos brillan pero nunca mas que tu sonrisa,
por que nunca encuentro a mi padre...
Si la hora mas hipócrita va terminando y la vida que me inventas es para fatigarme, nunca piensas que para alguien mas es solo un nuevo sábado.
Donde dejaste tu calma y lo conviertes en espanto...
No somos nada sin que alguien lo diga, la raíz de cada cabello tuyo con estos rayos me hacen querer besarte.
Solo son unos labios y dejar que el aroma dentro de las rosas me lleve entonando una canción de abril,
las notas en el piano con su sonido tan debil, ahora todo suena igual a la lluvia que entra por tu ventana, tal vez soy yo al entrar por la tuya, o es la voz que siempre te susurra como era la mañana.

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