Quien puede saber donde te escondes...
Entre los interminables vientos, hojas verdes de amuletos, las argollas de tus oídos brillan pero nunca mas que tu sonrisa,
por que nunca encuentro a mi padre...
Si la hora mas hipócrita va terminando y la vida que me inventas es para fatigarme, nunca piensas que para alguien mas es solo un nuevo sábado.
Donde dejaste tu calma y lo conviertes en espanto...
No somos nada sin que alguien lo diga, la raíz de cada cabello tuyo con estos rayos me hacen querer besarte.
Solo son unos labios y dejar que el aroma dentro de las rosas me lleve entonando una canción de abril,
las notas en el piano con su sonido tan debil, ahora todo suena igual a la lluvia que entra por tu ventana, tal vez soy yo al entrar por la tuya, o es la voz que siempre te susurra como era la mañana.
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