En la lluvia del martes
recordaba las gotas y el agua de aquel día dos,
como tormenta entre el viento de nuestros labios la calma ahuyento.
Entorpecido, fatigado, pero hambriento de ti de el verano que avento al destino en medio del camino y por poco tiempo,
por temor a ti...
encuentro la habitación destrozada y estampas solitarias del encuentro de tu dios y mi dios.
Cruzando el tiempo mas allá de un instante,
cayendo como gota,
diluido en tu boca,
esparcido en tu voz.
No me cansaré de decirte cuanto me gusta este... Como tampoco me cansaré de recordarte con la lluvia =)
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