Aquel velo de lagrimas que nunca fue mío,
como un puñal se hundía dentro de mí,
la máscara de los mil ojos que fijos en tu cara pueden decir locuras y mentiras,
ahora es asco y miedo que nunca sopla para ti.
Tan tranquilo puedo morir en silencio,
tal vez nada fue como ayer,
sentimiento de culpa por esa muerte,
cubren los ríos del signo delfie.
Cuando el mundo es pequeño,
cada minuto cuenta entre hiel,
cerezos, alfombras, olivo...
tu piel.
Me muerden y desangran...
me pierden y
atragantan...
sienten cuanto los amo...
escuchan mi latido detrás de la pared.
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