Entré,
abrí cada ventana ahí,
no sabía dónde estaba,
el silencio marcaba el segundo en que te miraba.
Cuando abrí mis ojos
y el resplandor de su espíritu inundo mi cuerpo,
mis piernas dentro de la tierra
encontraron el camino de vuelta.
Memorias,
un día cualquiera podría perderme,
res valar en tu espalda,
y bajar al infierno otra vez.
Cada paso,
acompañado de la triste luz,
enredado entre todos esos pensamientos,
solo quiero llegar ser el universo.
uno y uno...
viento,
las cosas que me susurras devuelven su aroma.
todo aquí está tranquilo.
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