Para saborear cada uno de tus besos.
Labios de sal, nuestros nombres,
el dedo que señala mi fotografía,
ironía que puedas olvidarme al final del día.
Ojos internos,
amor de medio sol,
las luciérnagas
en el fondo del cielo
repetían mi sueño
y se encontraron derrumbando mi pared.
El papel que escribía se olvido en un lamento
cuando el tiempo era ciego y me olvidaba a mí,
cargando con los dulces recuerdos,
la vida,
y el asqueroso abril.
Cuando los pies no me arrastraban aquí,
y tu no mirabas mi frente,
olvido,
abril,
no regresaría dentro de ti,
no buscaría el sonido,
solo tus labios lavan mis malos espíritus,
ni siquiera podrían tocarme.
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